Mírale a los ojos y respira muy hondo, siente como la alegría que el desprende entra por tu cuerpo y recorre cada milésima de centímetro, por todo tu cuerpo, terminando en el corazón. Siente como el corazón palpita cada vez más rápido. Acércate a el y apoya la cabeza en el pecho, siente su respiración, siente su corazón, y comprueba que va igual de acelerado que el tuyo. Levanta la cabeza y mira esos labios carnosos, te están llamando...
Bésalo, bésalo lentamente y siente como esos labios tan dulces se rozan con los tuyos…

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